Límites Baldíos, 2018 Instalación Ex penitenciaria Juárez

Un mundo de recursos naturales no sólo compartidos, sino posibles gracias al gran ecosistema del cual el hombre forma parte, nos debía ubicar –con toda y cierta capacidad de raciocinio– como partícipes de formas de vida de mayor igualdad entre individuos y especies. Incluyendo, precisamente, a algunos que parecieran no tener voz. Sin embargo, la constante búsqueda de subordinación del otro, nos aparta de raciocinios congruentes.

Límites baldíos es una exposición de Vanessa Rivero que se lleva a cabo en dos sedes vecinas, simultáneamente: aquí, el Centro Cultural Regional ISSSTE – Expenitenciaría Juárez, así como a unos pasos del lado opuesto de la Avenida Itzáes, en la sala temporal del Museo de Historia Natural de Mérida. Este proyecto busca generar un diálogo en la conglomeración de espacios que se da en la zona alrededor del Parque de la Paz donde también se encuentran el Parque Zoológico del Centenario, antes Jardín Botánico; el Centro Estatal de Bellas Artes, antes Asilo Ayala; el Centro de Investigaciones Regionales Dr. Hideyo Noguchi; y el Instituto Neuropsiquíatrico de Yucatán. Históricamente, dichos espacios se han posicionado como vestigios no sólo de los límites de la ciudad, sino también de símbolos adoptados y replicados –en distintos momentos– de supuesta prosperidad de regímenes sociales dominantes.

Límites baldíos es un proyecto artístico que se desdobla en diversos formatos para compartir imágenes que se complementan en el recorrido de ambos espacios con la intención de fungir como catalizadores de posturas urgentes sobre ideas que conciernen el reclutamiento forzado, la sanidad mental, el castigo social y natural, las posibilidades de aprendizaje del entorno natural, el desarrollo industrial y científico a la par del respeto por los ecosistemas, así como los límites o la falta de éstos a la hora de ejercer orden y poder. Esperemos entonces que estos hábitats y sus personajes –tipo aluxes– con sus manifiestos indescifrables, traigan a escena posibilidades menos viles y más imaginativas de intercambio entre especies que cohabitan el mundo.

Daniela Pérez